Asentamientos Urbanos Irregulares. Algunas Definiciones. (Parte 1)

Por Daniela Montiel

Las cifras coinciden en que la pobreza, sobre todo la urbana, con el crecimiento acelerado de nuestras ciudades, va en aumento y con ella sus problemas  inherentes; uno de ellos: los asentamientos irregulares.

La situación de pobreza, pues, por un lado, y las condiciones de mercado legal del suelo determinan, por otro, que un porcentaje variable, pero considerable y que en algunos países se ha incrementado desde la década de los noventa del siglo pasado, debe habitar un situaciones de ilegalidad/informalidad con un acentuada vulnerabilidad tanto jurídica como urbano ambiental. (Clichevsky, 2006)

La palabra “asentamiento” se refiere al establecimiento de una población en un lugar. La palabra “irregular” es el adjetivo dado a cualquier persona o cosa que esté fuera de las reglas; que no observa siempre el mismo comportamiento o que no sucede común y ordinariamente. Así, un asentamiento irregular es el establecimiento de una persona o población que está fuera de las reglas o normas establecidas; enfocado al urbanismo serían las reglas o normas por las autoridades encargadas del ordenamiento urbano.

Uno de los conceptos más conocidos y antiguos para referirse a los asentamientos irregulares es el de slum. La reconocida como primera definición publicada de slum fue la de James Hardy Vaux en 1812, que en un concepto general se refería al “tráfico o comercio ilegal”. Luego viene Wiseman a proponer otro significado: “lugar de dudosa moralidad”. Posteriormente Charles Booth, los cataloga como una “amalgama de vivienda ruinosa, hacinamiento, enfermedad, pobreza y vicio” (Davis, 2007).

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Para 1894, en Estados Unidos aún se seguía utilizando slums para referirse a “áreas de sucios callejones traseros, especialmente cuando son habitados por una población sórdida y criminal” (Davis, 2007). Así se propagó el uso de la palabra a países como India (conquistado por Inglaterra); por lo que para el siglo XX, el término slum, se tornaba obsoleto en contextos que requerían conceptos más precisos y rigurosos.

Aunque el término se continúa utilizando para referirse (sobre todo en algunos países de habla inglesa) a una variedad de tipos de asentamiento, UN-Habitat (2003), nos ofrece como síntesis histórica la siguiente definición:

Slum es un grupo de individuos que viven bajo el mismo techo que carecen de uno o más de las siguientes condiciones: situación de residencia insegura, acceso inadecuado al agua potable, acceso inadecuado a servicios de saneamiento y otras infraestructuras, la mala calidad estructural de la vivienda y superpoblación.

En la eterna guerra de la traducción, slum es presentado al idioma español como “tugurio”, lo cual no siempre aplica a un asentamiento irregular en nuestro país. Aun así, el concepto slum “hoy se tiende a emplear para todo tipo de construcción del urbanismo de la pobreza, sea urbana o periférica, y tiene siempre un sentido peyorativo” (Montaner, 2011).

Como menciona Davis (2007) en Planeta de Ciudades Miseria, en países como España se les conoce como “chabolas”, “villas” en Argentina, “favelas” en Brasil, entre otras.

Es curioso notar que cuando Davis habla del caso mexicano, siempre usa de ejemplo la capital del país y su historia en torno a los asentamientos de este tipo denominándolos asentamientos populares o paracaidistas.

También sin hacer referencia geográfica alguna, utiliza los conceptos de asentamiento ocupado, asentamiento ilegal: área urbana hiperdegradada. Concepto que utiliza indistintamente para referirse a los asentamientos urbanos más precarios y pobres del mundo. El mérito es que Davis integra en él dos características importantes: lo urbano y lo depuesto.

Entonces, ¿cuándo aparece el concepto de “irregular” para referirse a estas áreas urbanas hiperdegradas? Esta noción surgió, a inicios de los años cuarenta, como señala Tomas (1996):

Únicamente entre ciertos funcionarios y responsables políticos; y debido, precisamente a esta conciencia ante un fenómeno que cambiaba, si no de naturaleza, por lo menos de ritmo y de amplitud, los asentamientos populares debieron de aparecer como novedosos y problemáticos. De nuestra reflexión sobre el caso de la ciudad de México se desprende que el concepto de asentamiento irregular resulta ante todo del proceso de regularización que llevaron a cabo los poderes públicos.

Así, los asentamientos irregulares se presentan como la manifestación física y espacial de la pobreza urbana y la desigualdad dentro de un área urbana. Áreas por tanto degradadas y que se desenvuelven en algún nivel de pobreza reflejándolo espacialmente en su forma de desarrollar su entorno y construcción de espacio.

La primer evaluación e informe mundial de asentamientos irregulares que existe es el Reporte Global de Asentamientos Humanos de 2003 (The Challenge of Slums: Global Report on Human Settlements 2003) del Programa de Asentamientos Humanos de las Naciones Unidas (UN-Habitat). Este trabajo hace hincapié en los factores que subyacen a la formación de asentamientos de este tipo y como parte de sus hallazgos, sostiene que el número de habitantes de asentamientos precarios está creciendo y seguirá creciendo a menos que haya una acción seria y concertada de todos los interesados. (UN-Habitat 2003) Davis (2007) advierte que “la capital mundial de esta miseria es la ciudad de Bombay, que tiene entre 10 y 12 millones de personas viviendo en estas áreas, seguida de Ciudad de México y Dacca (de 9 a 10 millones cada una), Lagos, El Cairo, Karichi, Kinshasa-Brazzaville, Sao Paulo, Sanghai y Delhi (de 6 a 9 millones cada una)”.

Datos del mismo reporte aseguran que en el 2001, América Latina y el Caribe no eran de las regiones mundiales con mayor proporción de población urbana viviendo en slums (28.2%) y que además “en algunos países de América Latina, hubo una mayor regularización de la tenencia y una gran caída en el número de los hogares precarios, lo que reduciría el número de barrios marginales bajo la mayoría de las definiciones”. Pero aun así, “el déficit de vivienda siguen siendo altos y los slums predominan en la mayoría de las ciudades” (Habitat, 2003).

“Actualmente en América Latina la población viviendo en la ilegalidad en relación al suelo urbano llega a aproximadamente al 40% en muchas ciudades y áreas metropolitanas” (Clichevsky, 2006).

En México, según reporta el Banco Mundial a través de UN HABITAT (2014), un 11.1% de la población urbana vive en asentamientos . Estos asentamientos pueden presentarse en diversas versiones. Davis nos presenta esta clasificación:

TABLA 1
TIPOLOGÍA DE LAS ÁREAS URBANAS HIPERDEGRADADAS

TABLA
Haciendo uso del concepto de ‘informal’ para referirse a lo irregular (común en varios autores) y distinguiendo primeramente entre la ubicación geográfica del asentamiento entre periférico o dentro del núcleo urbano. Esta clasificación resulta interesante porque en la mayoría de autores revisados (sobre todo latinos) se da por hecho que los asentamientos irregulares o informales estén situados siempre en las periferias de las ciudades cuando no siempre es así.

Tampoco todos los asentamientos son producidos por invasiones (Ver IMAGEN 2).IMAGEN 2

 

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Asentamientos Urbanos Irregulares. Algunas Definiciones. (Parte 2)

Por Daniela Montiel

Por un lado, Bazant (2004) nos dice que la irregularidad puede ser mediante una compra ilegal del suelo: “la ocupación de un lote por una familia de bajos ingresos adquirido de manera ilegal al ejidatario, comunero y, en ocasiones, al pequeño propietario”. Por otro lado, Davis (2007) la define como una ocupación: “la posesión de un terreno sin ventas ni títulos”. Ambas con el denominador común de no contar con la certeza de propiedad del suelo.

Mientras que Solís (citado por Clichevsky, 2003. P. 28) nos muestra que:

La irregularidad es un factor de ambigüedad pues se habita en una vivienda en la que el poblador se comporta como propietario y en su entorno inmediato se le reconoce como tal; sin embargo no puede acceder a beneficios que la sociedad otorga a los propietarios porque no puede comprobar legalmente ese carácter.

Por lo que la primera y la más fundamental característica de un asentamiento irregular es la falta de comprobación legal de la propiedad.

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Según, SEDESOL (2010), la falta de certeza jurídica sobre la propiedad es:

Un problema común entre los habitantes de asentamientos irregulares los cuales son, en algunos casos, la única opción para que las familias en condiciones de pobreza puedan acceder a suelo para construir su vivienda. Esta situación impide que los hogares se beneficien plenamente del uso y usufructo de su propiedad.

Probablemente a ojos de los habitantes no contar con el título de propiedad en la que habitan no es el más urgente de sus problemas pero sí podría aminorar algunos de ellos.

Como menciona la investigadora de la CEPAL, Nora Clichevsky (2003), los beneficios a los que no pueden acceder por esta primera condición son los servicios básicos de equipamiento para una vivienda. Los cuales CONAPO enlista como: energía eléctrica, agua y drenaje. No es coincidencia entonces que estos indicadores los use también (CONAPO, 2015) para determinar el grado de pobreza marginación de un área.

Por estar al margen de la legalidad, además de la falta de servicios y sustento legal, los asentamientos irregulares tienen como característica inherente la pobreza en la que nacen y se desenvuelven. A la larga, ésta y otras condiciones derivan en diversos problemas: sociales, de seguridad, precariedad de vivienda, hacinamiento, educación, salubridad, delincuencia, adicciones, discriminación y fragmentación social, entre otros:

La consecuente precariedad que implica la informalidad, deja por fuera consideraciones como el respeto a la ley y el interés por responder o entender las condiciones del territorio, dejándolas en un segundo lugar frente a urgencias como la de proveerse un lote en las zonas periféricas y construir en él la vivienda, no obstante este se encuentre bajo la amenaza de riesgos naturales. (Aristizábal et al, 2011)

Así como dentro de la pobreza podemos identificar distintos niveles de pobres, pasa igual con los asentamientos. Se ha mencionado que no se puede establecer características comunes dentro de los asentamientos irregulares, más que la única particularidad de ser dinámicos, pero se pueden intentar desglosar sus componentes para así diferenciar entre un asentamiento irregular y otro.

Según su ubicación, los asentamientos pueden ser urbanos o rurales. En el caso de los urbanos: pueden ser periféricos o intraurbanos (situados al interior del tejido urbano existente). Esta última característica puede estar sujeta, como Davis señala, a un periodo de tiempo específico: con el crecimiento acelerado de las ciudades, las periferias están en constante movimiento, por tanto igual los asentamientos irregulares.

En ambos casos (sean periféricos o intraurbanos), los asentamientos pueden estar situados en terrenos privados, públicos, zonas vulnerables o de riesgo o zonas protegidas.

Según su tamaño, se pueden diferenciar los que van desde los pocos cientos, hasta los más consolidados que llegan a contar millones de habitantes cómo el caso de Lagos con 23 millones de habitantes en 2015 según estimaciones. (Davis, 2007).

También podemos hacer distinción conforme a su morfología, ya que los hay construidos sobre pendientes de montañas, cañadas y márgenes de ríos que configuran una morfología orgánica y laberíntica. En contraposición, existen los asentamientos ubicados en terrenos llanos, fáciles de parcelar, sin accidentes en su topografía (Montaner, 2011).

Por último, los asentamientos irregulares también se pueden clasificar según su tipo de ocupación de la tierra. Davis (2007) nos dice que:

“La ocupación es la posesión de un terreno sin ventas ni títulos” y que es una forma importante de subsidio para los más pobres. También indica que en la actualidad la ocupación en sentido estricto “continúa reduciéndose sobre terrenos urbanos de poco valor, normalmente situados en lugares extremadamente marginales y peligrosos tales como riberas que sufren las crecidas de los ríos, laderas de colinas y terrenos pantanosos o contaminados.”

Dicho esto Bazant (2004), nos presenta dos características que pueden identificar de manera general a los asentamientos irregulares:

De todas las características con que pueden identificarse a los asentamientos irregulares, son dos las que destacan: primera, son muy dinámicos y muestran un acelerado proceso de expansión y consolidación del territorio lo que conlleva a una igualmente dinámica y creciente demanda de equipamiento y servicios de los nuevos habitantes, y segunda, no hay unidad de conjunto urbano ni congruencia con las condicionantes del terreno.

Coincidiendo un poco uno de los significados que ofrece la RAE sobre irregular es que no observa siempre el mismo comportamiento, los asentamientos según Bazant (2004) tienen también como característica el crecimiento de manera espontánea e incontrolada: “…el asentamiento irregular crece de manera espontánea e incontrolada en el territorio con total ausencia de planeación y diseño urbano a nivel de conjunto”.

Así, las características que podemos adjudicarle a los asentamientos son diversas y pueden ir variando según el contexto geográfico en el que se ubiquen. Podríamos afirmar que la mayoría de las definiciones coinciden en una característica primordial: La ilegalidad. Tal cual lo expone Bazant (2003):

“Los asentamientos irregulares no respetan las normas urbanas oficiales en parte porque éstas son estáticas, es decir, porque establecen parámetros de uso y ocupación del suelo como si se realizaran las viviendas en una etapa. Las normas no reconocen la dinámica del proceso de construcción progresiva de la vivienda (Bazant, 2003)

Es así como el hecho más esperado, tanto por el gobierno como por los habitantes de asentamientos irregulares, es la eventual opción de obtención del título de propiedad de la tierra que habitan. Lo que eventualmente supondría en la mayoría de las definiciones una mejora en la calidad de los asentamientos.

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Aun teniendo la regulación del terreno (por lo tanto se afirma se vive en regularidad), la informalidad puede presentarse de diferentes maneras; desde el método de construcción de las viviendas, la vía de obtención de los servicios básicos, hasta la manera en que se ganan la vida.

Como se indica en el informe de The Challenge of Slums (Habitat, 2001) “La mayoría de los habitantes de slums de las ciudades de los países en desarrollo se ganan la vida en el sector informal; actividades que se encuentran situadas dentro y fuera de las zonas de asentamiento”. Esta forma de vida se extiende a la vida urbana de las ciudades no sólo Latinas si no, en todo el mundo. “El sector informal es la fuente dominante en la vida de los barrios pobres” (UN-Habitat, 2003).

A diferencia de posturas (Roy, 2011) en donde se sostiene que la crisis urbana no es la concentración de la pobreza sino la crisis producida por la propia planeación y gobernanza, creo que es un error separar esta triada; no se puede tratar la crisis de la pobreza urbana sin analizar también la planeación y gobernanza actual de sus ciudades.

Pobreza Urbana.

Por Daniela Montiel

El análisis de esta entrada se fundamenta en definir la pobreza urbana y su relación con los asentamientos irregulares, basándonos en tres ideas principales: definición de pobreza, definición de pobreza urbana y por último establecer la relación entre pobreza urbana y asentamientos irregulares.WP6

La pobreza y sus dimensiones.

Existen múltiples interpretaciones del concepto de pobreza así como múltiples formas en el que el fenómeno es medido y tratado. Si recurrimos como primer acercamiento a diccionarios, en línea encontraremos que la palabra “pobreza” se presenta como “la cualidad de pobre”1; y si se busca la palabra “pobre” los resultados arrojan sinónimos como: indigente, menesteroso, pordiosero, mendigo, mísero, miserable, infortunado, necesitado, desgraciado, desamparado, humilde, bajo, carente, falto, escaso, corto y exiguo. Todos los términos presentan una inflexión negativa, ya que en la mayoría de contextos sociales la pobreza se considera algo negativo y penoso. Por esta y otras consideraciones, se ha tenido muchos intentos pero pocos aciertos por entender la pobreza.

En primera instancia se hace referencia obligada al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), organismo gubernamental de México encargado de medir la pobreza y evaluar los Programas y la Política de Desarrollo Social; que nos propone seis indicadores sociales para determinar si una persona es pobre o no: rezago educativo, acceso a servicios de salud, acceso a la seguridad social, calidad y espacios de la vivienda, servicios básicos en la vivienda y acceso a la alimentación. Según CONEVAL (2012):

Una persona se encuentra en situación de pobreza cuando tiene al menos una carencia social”2 dentro de estos seis indicadores. Esta definición es tan amplia que si no se tratará de especificar o clasificar un poco más, casi cualquier individuo caería en esta
“situación de pobreza”.

En el ámbito internacional, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), organismo que se dedica de manera general a promover el desarrollo de “los pueblos a forjar una vida mejor”; busca el lado más humano del concepto de pobreza y desarrolla el concepto de “pobreza humana” en 1997 definiéndolo como la “incapacidad de las personas de vivir una vida tolerable”, incluso va más allá:

La pobreza humana es más que un ingreso bajo, es la falta de lo que es necesario para el bienestar material. La pobreza humana es la negación a las elecciones y oportunidades básicas para el desarrollo humano que conduzca a una larga, saludable y creativa vida y que permita disfrutar de un nivel de vida decente, de libertad, dignidad y auto respeto hacia los demás.

Ésta es una de las primeras especificaciones que aclara de antemano que la pobreza se trata de algo más que un ingreso bajo; la pobreza económica no es la única que empobrece la vida humana. Más sigue dejando huecos de subjetividad al dejar a interpretación abierta al decir que es la negación de todo aquello que nos impide tener una “larga, saludable y creativa vida” o que “permita disfrutar de un nivel de vida decente”.

Es muy común tratar de definir un concepto por lo que no es; en el caso de la pobreza es frecuente encontrarnos con definiciones que enumeran una lista larga de privaciones asociando a la pobreza exclusivamente con la “escasez” de bienes o de recursos; pero el hecho de reducir o acortar un concepto no ayuda a comprenderlo si no se trata de analizar sus demás variantes.

Por ejemplo Elías (2013) define pobreza como:

Un estado o momento que la población vive, ésta se encuentra inmersa dentro de dicho fenómeno, que le afecta de manera directa y que conlleva un carácter de déficit en cualquiera de las vertientes en las que
se ha planteado a su medición.

En esta definición encontramos directamente la referencia a “medición” y “déficit”, es decir maneja el concepto de una forma más objetiva, medible; además, su aportación más importante: acota la pobreza en un periodo de tiempo.

Como nos muestra el CONEVAL (Consejo Nacional de Evaluación de Política de Desarrollo Social), dentro de otra de sus interpretaciones de la pobreza, “una persona es pobre cuando no tiene garantizado el ejercicio de al menos uno de sus derechos (derechos sociales) y si sus ingresos son insuficientes para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades básicas”3.

En esta clasificación, el CONEVAL intenta mejorar su primera definición de “pobre” integrando consideraciones del incumplimiento de los indicadores de derechos sumando el factor de ingresos insuficientes.

Existen muchos intentos por clasificar la pobreza. Uno de ellos, del Comité Técnico para la Medición de la Pobreza de la Secretaría de Desarrollo Social de México (SEDESOL, 2010) proporciona una escala de clasificación en su Diagnóstico sobre la población en condiciones de pobreza vulnerable a los efectos de la desnutrición en la cual existen tres tipos de referencia para clasificar a la pobreza:

  • Pobreza alimentaria: la población que cuenta con un ingreso insuficiente para proveerse una dieta que satisfaga los requerimientos nutricionales mínimos para la supervivencia.
  • Pobreza de capacidades: la población que tiene un ingreso suficiente para satisfacer necesidades de alimentación, pero no cuenta con la capacidad de invertir en educación, salud, vivienda, transporte, vestido y calzado.
  • Pobreza de patrimonio: la población con un ingreso suficiente para satisfacer sus necesidades de alimentación, educación y salud, pero no con la capacidad económica para invertir en transporte, vivienda, vestido y calzado.

Esta clasificación resulta sencilla de comprender por tratarse de sólo tres tipos de pobreza, además de que la primera es un subconjunto de la segunda y a su vez, la segunda es un subconjunto de la tercera. “Por lo tanto, de manera gradual la intensidad de la pobreza iría desde la pobreza alimentaria, pasando por la pobreza de capacidades, hasta la pobreza patrimonial” (Garrocho, 2011).

También resulta interesante ya que en los tres tipos que se nos presenta tienen como común denominador la incapacidad para cubrir necesidades de vivienda; ya que con ingresos bajos, las familias en condiciones de pobreza dan preferencia a la adquisición de bienes y servicios básicos, como son los alimentos y dejan en un segundo término otros gastos, entre ellos cualquier tipo de inversión en vivienda. Por lo que sea cual sea el tipo de pobreza es altamente probable que venga acompañada de una dificultad o impedimento para acceder a cubrir las necesidades de una vivienda.

Si nos enfocamos sólo la pobreza de patrimonio, las cifras del diagnóstico Meta evaluación 2007-2012 prueban que tiene un valor significativo: “en la actualidad se estima que en México existen 10.6 millones de hogares urbanos en pobreza patrimonial” (El Colegio Mexiquense, 2012).

Por otra parte, La Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL, 2010) nos muestra que:

En 2008, solo 183,804 hogares en pobreza alimentaria contaban con acceso a crédito para vivienda como prestación lo que equivale a 4.8% de los hogares pobres alimentarios; la cifra para los hogares no pobres fue de 7, 093,008 lo que equivale al 44.6% de dicho grupo. Más aún, el número las familias en condición de pobreza que acceden a algún tipo de crédito de vivienda se ha mantenido prácticamente invariable en los últimos ocho años.WP4

Existe un gran debate en nuestro país en torno a los tipos y el alcance que tiene la pobreza. En especial se han dado discusiones sobre la medición de la misma, sobre todo por parte de las cifras oficiales. En general podemos afirmar que la medición ha tendido construir el conocimiento sobre las bases de los observable y lo medible; como lo indica López (2002): “…el análisis económico de la pobreza se ha centrado en cuantificar ciertos factores objetivos expresados en índices y a explicar fenómenos en base a la estimación de correlaciones entre variables”.

Esto lo replican organismos como la CONEVAL que además de ofrecernos definiciones y conceptos en torno a la pobreza también presentan estudios cuantitativos que tratan de mostrar las circunstancias del fenómeno y estos a pesar de estar ligados a indicadores y modelos que buscan ser objetivos, siguen enfrentando retos; amplían el concepto pero no facilitan su estudio y comprensión.

Hace más de dos décadas la CEPAL, organismo de la Organización de las Naciones Unidas responsable de promover el desarrollo económico y social, definió la pobreza como “un síndrome situacional en el que se asocian el infraconsumo, la desnutrición, las precarias condiciones de vivienda, los bajos niveles educacionales, las malas condiciones sanitarias, una inserción inestable en el aparato productivo, actitudes de desaliento y anomia, poca participación en los mecanismos de integración social, y quizá la adscripción a una escala particular de valores, diferenciada en alguna medida de la del resto de la sociedad” (Altimir, 1979).

Lo destacable de esta definición de pobreza es que Altimir (1979) la describe como un síndrome situacional; y a pesar de que la palabra síndrome está ligada a connotaciones negativas como la enfermedad; también la describe como situacional, que denota algo transitorio, un estado o situación de la que se puede salir. Luego enumera de manera arbitraria una probable lista de características que se podrían asociar con la pobreza.

Más recientemente, surgió el enfoque de Amartya Sen sobre capacidades, realizaciones, bienes y servicios. Sen, propone el concepto de “capacidad”, es decir, el conjunto de oportunidades de acciones, logros o funcionamientos a los que tiene acceso una persona.

Entre los ejemplos de funcionamientos, está todo aquello que permite a una persona estar bien nutrido, escribir, leer y comunicarse, tomar parte de la vida comunitaria (Sen, 2002). Por supuesto, la importancia o ponderación de los funcionamientos varía en cada sociedad.

Todo esto hace amplía la definición del concepto de pobreza, pero al mismo tiempo nos permite entender que la pobreza es un proceso que viven personas, por tanto el concepto tiene que ser entendido como algo sometido a variabilidad relacionada tanto con la falta de capacidades propias como las restricciones impuestas por el medio.

Algunas de ellas medibles, otras muchas no. Como bien dice Sen (2000):

Aquellos a quienes les gusta el camino recto tienden a resistirse a ampliar la definición de pobreza. ¿Por qué no mirar simplemente los ingresos y plantear preguntas como “¿cuántas personas viven con menos de, digamos, uno o dos dólares diarios?” Este análisis restringido toma entonces la forma sencilla de predecir tendencias y contar a los pobres. Pero las vidas humanas se pueden empobrecer de muchas maneras. El mismo PNUD (2012) nos dice que “el crecimiento económico no creará empleo y disminuirá la pobreza a menos que se trate de un crecimiento económico inclusivo, donde las necesidades de los pobres y de los marginados estén en el foco de atención.”

Como ya se ha presentado, la pobreza pueda referirse a la escasez de recursos, o a un nivel de ingresos que no permite el acceso a ciertos bienes, en relación a la esperanza de vida y accesibilidad a derechos sociales o una combinación de dos o más. Después de todas estas definiciones, se concluye que, “existe bastante refinamiento para evaluar la pobreza en términos monetarios, pero poco refinamiento para considerarla en aspectos no medibles” (Hopenhayn, 2003).

La pobreza se entiende entonces como la situación o condición social y económica de una persona o grupos de personas que no pueden acceder o carecen de los recursos para acceder a oportunidades; ya sea oportunidades de desarrollo, de acceso a producir o realizar potencial productivo, de progreso económico o educativo y de satisfacción de necesidades.

Aunque la pobreza “es producto de un proceso con implicaciones históricas, sociales, económicas en un contexto en particular” (López, 2002), intentar geográfica y socialmente localizarla, definirla y explicarla, resultaría inutil porque incluso dentro de una misma “población pobre” se puede encontrar distintos matices de pobreza.

Por eso, para poder conceptualizar la pobreza es necesario decidir cuál de todos los criterios que existen actualmente se tomará en cuenta y cuáles se ignoran para así definir quién es pobre y quién no lo es. Algunos tipos de pobreza son fáciles de identificar sobre todo si se trata de fijar “normas de consumo” o “líneas de pobreza”, ya que separaran o clasifican a los pobres, siendo aquellos cuyos niveles de consumo o ingreso (dependiendo) caen por debajo de estas normas o líneas. Pero esto nos lleva a más preguntas: ¿el concepto de pobreza debe relacionarse con los intereses de los pobres o los de los no pobres? ¿En qué se basan en realidad estas clasificaciones?

Aun así, la distinción ha servido para de igual manera escoger el enfoque que definirá políticas y programas diferentes para enfrentar el fenómeno. Precisamente por esto, que la pobreza tiene que dejar de ser un vicio numérico y concretarse en realidades tangibles y compartibles por los pobres pero también por los no pobres. Confundir el ingreso con la carencia es un error que se debe dejar de repetir. Como ya se vio dentro del capítulo, las carencias provienen de diversas situaciones, no sólo del ingreso.

Tantas investigaciones en torno a la pobreza no han dado lugar a establecer un lenguaje común, pues no surgieron conceptos y términos que facilitaran el entendimiento de la misma. No se puede hablar de un solo concepto de pobreza.

El problema de la pobreza y sus consecuencias afectan al ser humano en todos sus niveles; cómo bien indica, uno de los autores de mayor referencia en el estudio de la pobreza del siglo XX, O. Lewis (1961) en Antropología de la pobreza “la cultura de la pobreza rebasa los límites de los regional, de lo real y urbano, y aún de lo nacional”.
El concepto en sí es amplio, es por esto que se profundizará principalmente en el lado urbano de la pobreza.

1 Diccionario de la Real Academia Española en línea. Definición de “pobreza”. Recuperado de: <http://lema.rae.es/drae/srv/search?key=pobreza&gt;

2 Recuperado del CONEVAL., Medición de la Pobreza, Pobreza en México (2012):
<http://www.coneval.gob.mx/Medicion/Paginas/Medici%C3%B3n/Pobreza%202012/Pobreza-2012.aspx&gt;

3 Recuperado del CONEVAL. Pobreza urbana y de las zonas metropolitanas en México (2014 <http://www.coneval.org.mx/Informes/Pobreza/Pobreza%20urbana/Pobreza_urbana_y_de_las_zonas_metropolitanas_en_Mexico.pdf&gt;

 

Los pobres urbanos.

Por Daniela Montiel

“Ni todos los pobres urbanos viven en áreas urbanas hiperdegradadas, ni todos
los que sí lo hacen son pobres” (Davis, 2007).

WPTD
El análisis de la pobreza urbana ha cobrado mayor importancia en las últimas
décadas debido a que la población urbana, y con ella la pobreza, se han
incrementado de forma acelerada.

En el caso de México, luego de un largo proceso de redistribución espacial de la
población, que pasó de los asentamientos rurales a los urbanos, entre 1970 y
1980, México se convirtió en un país predominantemente urbano “que desde
hace mucho tiempo registra tres características que lo distinguen: a) gran parte
de su población es pobre, b) la desigualdad social es muy acentuada y c) está
inmerso en un intenso proceso de urbanización” (Garrocho, 2011).

Se entiende por asentamiento urbano como aquellos asentamientos mayores a
15 mil habitantes según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de
Desarrollo Social (CONEVAL) y el Consejo Nacional de Población (CONAPO)
aunque por parte del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática
(INEGI) define los asentamientos urbanos como aquellos mayores de 2500
habitantes y las cabeceras municipales sin importar su monto de población.

Estos límites se derivan de otras investigaciones que bien podrían ser
actualizadas para verificar si esos umbrales siguen siendo correctos para
diferencia o dividir a las localidades urbanas y rurales. Para esta investigación,
se utilizó la cifra del CONEVAL y la CONAPO considerando a la población
urbana como aquella que reside en localidades censales de 15 mil y más
habitantes, se tiene que entre 1900 y 2010 la población urbana del país se
multiplicó por 49 veces, al pasar de 1.4 a 70.2 millones de habitantes, mientras
que el grado de urbanización creció de 11 a 63%.

Según el CONEVAL6, en términos de volumen, el grueso de los habitantes con
pobreza residían en localidades urbanas con 35.6 millones frente a 17.2
millones que habitaban en localidades rurales; 2.1 veces más. Pero en términos
de incidencia, la situación era contraria, puesto que en las áreas urbanas el
porcentaje de población en situación de pobreza fue 40% frente a 65% de las
localidades rurales.

Las cifras comparativas entre poblaciones de pobres rurales y poblaciones de
pobres urbanos nos ayudan para tener un panorama general cuantitativo del
problema, aunque existen discrepancias entre los autores y sus interpretaciones
de las mismas.

Por ejemplo Garrocho (2011) afirma que: La proporción de población pobre es
menor a la proporción de la población urbana nacional (que es de 66%), lo que
indica que las ciudades ofrecen a la población más oportunidades para
abandonar la situación de pobreza, ya que concentran menor población pobre
que la que correspondería si la pobreza se distribuyera homogéneamente entre
los asentamientos urbanos y rurales. Esto lo secunda diciendo que “en México
las ciudades ofrecen, tanto a hombres como a mujeres, mayores oportunidades
de empleo formal e informal que las economías rurales y estas oportunidades
están disponibles durante todo el año” (Garrocho, 2009) al contrario que en el
campo muchas veces no es así.

Sería arriesgado afirmar que los pobres urbanos por el hecho de residir en
ciudades tienen más oportunidades para abandonar su situación de pobreza
que un pobre en un área rural. Por el simple hecho de que las ciudades
concentran mayor población que las zonas rurales, y a su vez, mayor población
pobre; el universo de posibilidades u oportunidades (ya sea de asentamiento,
empleo, desarrollo) se divide de manera significativa entre toda su población
urbana y después entre toda la población urbana pobre, la cual (en ambos casos) en comparación con la rural, es mayor. No por nada, desde la década de
1990, el Banco Mundial ya pronosticaba que la pobreza urbana se convertiría
en “el problema más significativo y políticamente explosivo del próximo siglo”
(Shi, 2000).

Uno de los problemas más significativos para los pobres urbanos es “resolver la
complicada ecuación para intentar optimizar los costes de la vivienda, la
seguridad de la propiedad, la calidad el refugio, el desplazamiento al trabajo y
algunas veces la seguridad personal” (Davis, 2007). Esta no es una excepción
para los pobres urbanos que habitan en las ciudades mexicanas que tienen, por
mencionar algunos, problemas de insuficiencia de ingresos y dificultades
asociadas a la adquisición de una vivienda.

Esta situación, en ocasiones, provoca que “las personas se ubiquen en
espacios precarios no aptos para desarrollar una vida digna o a establecerse en
asentamientos irregulares donde la falta de servicios de educación, salud y
equipamiento urbano se convierten en un problema que afecta su vida
cotidiana.”7

En el caso particular de México, la pobreza ha existido y permanecido
históricamente, sin embargo nos enfocaremos a su evolución y desarrollo a lo
largo de la segunda mitad del siglo XX, ya que es precisamente en este periodo
de tiempo donde crecen alarmantemente los asentamientos irregulares, tal cual
lo veremos en el apartado siguiente.

A medida que el modelo económico en el país, pasó de ser el de “Estado
Benefactor” al de “Desarrollo estabilizador” el estado fue perdiendo injerencia en
las políticas económicas y se fue trasladando hacia un modelo más neoliberal y
capitalista de libre mercado, donde el asistencialismo fue visto como una
medida populista y este mismo dogma mermó la capacidad del estado para
actuar sobre los problemas de vivienda.

Es por eso que miles de personas al perder en gran medida el apoyo del Estado
comenzaron a buscar formas de organización comunal y vecinal que derivaron
en múltiples movimientos sociales en la década de los años 60 a nivel global, y
muy especialmente en los años 70 aquí, en México. Estos mismos movimientos
sociales que luchaban por una causa obrera y de dignidad, derivada de sus
propias condiciones de pobreza y desigualdad fueron ganando terreno.

Es entonces cuando el Estado adquiere una postura asistencialista y correctiva,
que en vez de solucionar el problema lo agudiza. Comienza con Solidaridad,
estrategia anunciada durante la administración federal de Carlos Salinas de
Gortari (1988-1994); pasando por Progresa, presentado en la gestión de
Ernesto Zedillo (1994-2000), y Oportunidades, implementado en el gobierno del
panista Vicente Fox (2000-2006) y continuado por su correligionario Felipe
Calderón (2006-2012), ahora el principal programa gubernamental para abatir la
pobreza se llamará Prospera en lo que resta del sexenio.

Aún con este tipo de programas de política pública, la pobreza prácticamente se
mantuvo estática, de 1992 a 2010 que son las últimas cifras que CONEVAL
presenta. De igual modo los asentamientos irregulares han aumentado el nivel
de su infraestructura urbana básica, sin embargo el nivel de pobreza continua
siendo el mismo y su calidad de vida y la calidad de las viviendas también.

Así, se vuelve preocupante pero a la vez muy pertinente lo que señala Garrocho
(2011):

Como no se avizoran cambios profundos que modifiquen la situación de pobreza y desigualdad en el país, el futuro de México seguiría estando caracterizado por una gran
población urbana pobre que vivirá en espacios fragmentados y por ciudades
fragmentadas que incidirán en la persistencia de la pobreza.

Muchas veces resulta difícil obtener estadísticas fiables de las poblaciones sin
recursos o de las áreas urbanas pobres, debido a que con frecuencia son
olvidados por los censos oficiales. Un ejemplo de ello es que en la década de
1990 “el gobierno mexicano aseguraba que solamente uno de cada diez
habitantes de las ciudades era realmente pobre, a pesar de los incuestionables
datos de Naciones Unidas que mostraban que el 40% vivía con menos de dos
dólares diarios” (Davis, 2007).

Por otro lado cifras que nos comparte Clichevsky (2003) indican que en 2012, la
pobreza en las localidades urbanas afectaba a 36.6 millones de personas. Esta
situación implicó que del total de pobres en el país (53.3 millones), poco más de
dos terceras partes se localizan en zonas urbanas por lo que convierte a la
pobreza en uno de los problemas más relevantes además de comunes dentro
de las zonas metropolitanas del país.

Años después entre 2010 y 2012, en las zonas urbanas el número de pobres
pasó de 35.6 a 36.6 millones y los pobres extremos de 5.9 a 5.7 millones
indicándonos que el fenómeno de la pobreza con el paso del tiempo ha ido en
aumento y con él sus problemas.

Existen, aunque pocas, alternativas de asentamiento y propiedad para los más
pobres, dependiendo del país en que se encuentren. Por mencionar un análisis
de lo antes mencionado, Soliman (citado por Davis, 2007) realiza clasificación
donde encuentra cuatro alternativas básicas para la población pobre de El
Cairo:

  • En primer lugar, si la prioridad es acceder a los mercados de trabajo, una familia puede considerar la posibilidad de alquilar una vivienda, que le permita la proximidad al trabajo y la seguridad de posesión aun siendo una alternativa cara y que no da opción para un futuro acceso a la propiedad.
  • La segunda sería la proximidad pero con un alojamiento informal: “una habitación o una azotea muy pequeña con un bajísimo nivel de calidad y na renta muy baja o
    directamente inexistente, con un buen acceso a las oportunidades de trabajo pero sin ninguna esperanza de seguridad de la propiedad.
  • La tercera y la más económica de las alternativas es ocupar un terreno de propiedad pública, situado normalmente en las periferias de las ciudades. Los aspectos negativos de esta alternativa incluyen el alto coste de transportación al trabajo y la negativa gubernamental a realizar obras de infraestructura. Cuantos asentamientos de este tipo tienen años de ocupación y no han recibido atención alguna por arte de las autoridades.
  • La cuarta alternativa es la más extendida de todas y consiste en comprar una vivienda en alguno de los grandes asentamientos semiinformales con una propiedad legal sobre los mismos pero sin ninguna autorización oficial para construir. Aunque estos sitios se encuentran alejados del lugar de trabajo, ofrecen seguridad, y si se practica una considerable movilización de la comunidad, acabarán teniendo servicios municipales básicos.

Todos estos ejemplos se presentan, más que alternativas, como obligaciones
disfrazadas de elección, cuando la realidad es que el discurso oficial de la
pobreza “no recoge los costes reales de la vida urbana” (Davis, 2007). Además
de qué:

…las condiciones de pobreza de la población de los países de América Latina y el
Caribe y el funcionamiento del mercado legal de las tierras han definido, a lo largo de
los rápidos procesos de urbanización de los países de la región, las posibilidades que
tiene la población de acceder a vivir en una determinada área urbana. (Clichevsky,
2006)

Entonces ¿dónde viven los pobres?

WPTD2De acuerdo con Davis (2007) “la mayoría de la población urbana sin recursos ya
no vive en el interior de las ciudades”, si no que la mayor parte del crecimiento
de la población urbana en el mundo, sobre todo en el Tercer Mundo, ha sido
absorbido por las zonas pobres de la periferia urbana.

Ahora bien, el concepto de “periferia” es bastante relativo y está se encuentra
sujeto a momentos históricos. Las zonas periféricas del ayer son las zonas
pobres entrelazadas en la ciudad de hoy. El crecimiento acelerado de las
ciudades integra a la periferia y pasa a formar parte del núcleo metropolitano
densamente poblado.

Según Davis (2007), las periferias son pobladas principalmente de dos formas:
“con la ocupación de terrenos y utilizando un significativo termino colombiano,
las urbanizaciones piratas”.

Aún y cuando no todos vivamos en estos asentamientos o en una situación de
pobreza extrema, según clasificaciones antes presentadas; no podemos ignorar
el problema de la pobreza o aislarlo como un problema que le atañe
exclusivamente al Estado. Los pobres y la pobreza urbana no son sólo un
problema social, sino una característica actual e inherente de las ciudades de
nuestro país; específicamente de las grandes ciudades. A diferencia del siglo
pasado, estos pobres y sus asentamientos ya no sólo se sitúan en márgenes de
la ciudad, si no, se encuentran ahora inmersos en el tejido urbano. Son nuestros
vecinos.

Sea en el Cairo o en la ciudad más pobre de México, las ‘alternativas’ son
escasas y similares Y los peligros de las carencias en las áreas urbanas se
potencializan por el hacinamiento y la aglomeración; por tanto adquieren un
rasgo colectivo y social más amplio. Si Garrocho (2011) está en lo correcto y las
proyecciones para México son mantener como hasta ahora la densidad de su
población urbana constante, “el crecimiento de las ciudades requiere
permanentemente suelo adicional para los nuevos habitantes, la mayoría de
ellos inmigrantes pobres”.

Por último, se afirma que la pobreza como proceso social, moldea nuestras
ciudades. Los procesos sociales, en este caso (la pobreza) afectan las
estructuras espaciales (la fragmentación de la ciudad) y, simultáneamente, las
estructuras espaciales (la fragmentación de la ciudad) inciden en los procesos
sociales. “Así, lo social se transforma en lo espacial y lo espacial se transforma
en lo social” (Garrocho, 2011).

Es por esto que las ciudades, en específico las mexicanas, son pobres,
desiguales y altamente urbanizadas.

Otra característica importante a tomar en cuenta a la hora de hablar sobre
pobreza es, la ubicación geográfica de la misma, componente clave para
comprender la estructura, las causas y las tendencias de la pobreza, así como
las políticas requeridas para luchar contra ella.

6 Recuperado de CONEVAL (2014). Evolución y determinantes de la pobreza de las principales ciudades de México, 1990-2010 <http://www.coneval.org.mx/Informes/Pobreza/Pobreza%20urbana/Evolucion_determinantes_de_la_pobreza_urbana.pdf&gt;

7
Ídem.

Hábitat III: Nueva Agenda Urbana (borrador)

Habitat III llegó después de veinte años, la nueva agenda urbana fue “aceptada”, pero, ¿Por qué esto no nos da la sensación de triunfo?. La respuesta, creo, está en los sinsabores que a lo largo de la historia la disciplina (el urbanismo) ha sufrido, la poca profesionalización de esta y la basta cantidad de opiniones y materias tangenciales que la tocan.

Tenemos, por ejemplo, visiones de izquierda como Jordi Borja y su “Manifiesto por un hábitat alternativo” que establecen de manera firme las razones por las cuales Hábitat lll no es un triunfo en ningún sentido. Por otro lado, asumo, que existe dentro de la derecha quien dice lo mismo pero con ideas inversas a estas.

Y no es que la ciudad inclusiva, participativa, segura, sostenible, resiliente y compacta (objetivos centrales de la nueva agenda urbana) están equivocados, el problema es que los caminos para llegar a ellos son muy diversos e incluso contrarios entre sí. Para algunos urbanistas, incluso, estos no serán nada nuevo y no significará ningún avance.

Sin embargo, es importante recalcar que un acuerdo de estas magnitudes bien tenía que tener un carácter político y social de centro, o ¿acaso alguien esperaba algo radical?. La ciudad es un organismo vivo tan complejo y cambiante que no me atrevería a asegurar que alguien ha encontrado la respuesta, por lo mismo debe ser un laboratorio donde continuamente se prueben alternativas de desarrollo que ayuden a conseguir estos objetivos.

El avance será por goteo y no con un balde de agua fría o caliente.

habitatiii-1

Pongamos que hablo de Madrid.

Durante mi estancia en Madrid, he podido observar multiples dinámicas de lo que en esta ciudad sucede, muchas de ellas me han sorprendido y llamado mi atención. A continuación haré una reseña de algunas de ellas, todas son relacionadas con cosas que directa o indirectamente afectan a la dinámica urbana. Los invito a aportar lo que para ustedes es positivo en esta ciudad.
Bares
En Madrid puedes encontrar uno en cada manzana, si tienes suerte habrá más de uno, la mayoría son pequeños pero cada uno ofrece una experiencia única, bar-tender, ambiente, gente, etc. Es común que la gente vaya de bar en bar disfrutando de esos distintos ambientes y de sus famosas tapas (cada bebida viene con algo de comida en la mayoría de los lugares).
Bares

Adultos mayores

Es genial ver una banqueta ocupada, pero en lo personal es más gratificante y extraordinario verla llena de adultos mayores, que a paso lento pueden tener una rutina en dos o tres cuadras a la redonda de su vivienda que incluye panadería, un cafe o cerveza en algún bar con algún vecino, frutería y cualquier otro actividad en el mismo barrio.

adultos-mayores

Entorno Internacional

En el departamento donde vivo y en el continuo (comunicados por una puerta en la sala) vivieron en un periodo de tiempo de no más de dos meses, una chica belga, una alemana, dos españoles, tres chilenos, un japonés, un inglés, un italiano y dos mexicanos. Algunos dominando dos o tres idiomas. Esta es la diversidad representativa de Madrid en sus entornos universitarios, jóvenes siempre en movimiento y con hambre de conocer el mundo.

internacional

Museos

Sorprendente, los museos de Madrid y en general está ciudad poseen unas de las mayores representaciones del arte en el Mundo, a la altura de París o Londres. Y no solo el arte consolidado, también el arte contemporáneo y emergente tiene muchos escaparates donde mostrarse. En una semana tuve la oportunidad de asistir a cuatro ferias de arte emergente y contemporáneo con artistas de todo el mundo.

museos

Compras

Si hay una ciudad que me sorprende por la cantidad de tiendas para ir de compras, el nivel de las tiendas, la variedad y la cantidad de gente en ellas es esta. La fabulosa Gran Vía de Madrid y su aledaña Fuencarral son el sueño perfecto para todo aquel que quiera encontrar lo último en la moda, a todos los precios y de todos los estilos.

compras

Transporte público

El transporte público en Madrid es eficiente, limpio y sobre todo te lleva a todos los rincones de la ciudad, si te encuentras en el primer cuadro de la ciudad (dentro de la autopista M-30) prácticamente tienes una estación de metro a menos de 500 metros en toda el área, un buen sistema de bicicletas y un nutrido sistema de autobuses diurnos y nocturnos.

Banqueta

Las banquetas son amplias y existentes en todas las calles, con un diseño uniforme para prácticamente toda la ciudad. Y sobre todo accesibles para todo tipo de personas, paso peatonales con señalización visual, sonora y táctil. Es común ver caminar de forma autónoma a invidentes, personas en silla de ruedas o con movilidad disminuida.

banqueta

Vialidad

La avenida más importante de Madrid que lleva por nombre “Paseo de la Castellana” tiene tres carriles por sentido en su eje principal y uno en sus laterales con uno más para aparcamiento, incluso tiene más área de paseo y verde que de circulación de automóviles. Esta es la avenida más grande de la capital de España y no he visto hasta el momento grandes embotellamientos en ella.

Áreas Verdes

La ciudad esta llena de pequeños parques cercanos a todas las áreas de vivienda, sin embargo goza de grandes parques como el Parque “El Retiro”, el “parque del Oeste, la casa de Campo, entre otros, grandes pulmones públicos para el disfrute de toda la ciudad.

areas verdes

 Allá donde se cruzan los caminos, 
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid.
Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
que me dejo la vida en sus rincones,
pongamos que hablo de Madrid.
 
Las niñas ya no quieren ser princesas,
y a los niños les da por perseguir
el mar dentro de un vaso de ginebra,
pongamos que hablo de Madrid. 

De intereses e intersecciones.

De niño te preguntan: ¿Qué quieres ser de grande? La respuesta al final no es relevante a esa edad pero llega un momento en que se vuelve un tema latente en la mente inquieta de cualquier adolescente. Y es que por todos lados te enseñan que debes “elegir”, vivir con esa decisión y trabajar duro, muy duro para al final obtener los resultados esperados. Yo ya había elegido sin duda: quería ser arquitecto, pero siempre hubo algo, algo que te recuerda que hay otros intereses ahí en tu cabeza, algo que te incomoda como una piedra en el zapato.

Ya entrada la carrera descubrí el urbanismo y que ser urbanista no era ser arquitecto, ni era ser ingeniero, ni abogado, ni sociólogo, ni geógrafo. ¡Era serlo todo!

En los últimos días escuché una conferencia que me gustó por su mensaje. Emilie Wapnick “Why some of us don’t have one true calling”. Habla de esa sensación que todos –o por lo menos yo- tuvimos de saber que nuestra “elección” no estaba completa, que algo faltaba. Según Emilie existen personas con muchos intereses valiosos para una organización y que precisamente en esas “intersecciones” entre dos o más intereses la innovación surge.

El urbanismo es una de las disciplinas donde estas intersecciones no sólo son comunes, sino que son intrínsecas de la disciplina. ¿Qué hubiera sido de esa periodista si alguien le hubiera dicho que el urbanismo no era su “campo”?, ¿…que no indagara en él?, ¿…que no tenía nada que aportar? Seguramente más de una vez lo escuchó y afortunadamente para todos hizo caso omiso. Resultado: escribió una de las aportaciones más influyentes del siglo XX en urbanismo “Muerte y Vida de las Grandes Ciudades” (Jane Jacobs).

Por lo tanto, tener muchos intereses, pasiones, no es malo para nuestra carrera, al contrario la enriquecen y podremos encontrar en esas intersecciones la innovación que hace falta para descubrir nuevos caminos. De esa idea surge este blog, centrándose en esos tres grandes intereses: ciudad, tecnología y negocios. Buscar siempre nuevas formas de innovar, mejorar la calidad de vida de nuestras ciudades, solucionar errores del pasado y sobretodo, cambiar paradigmas.

Esta historia aunque incompleta tiene mucho que dar. Empecemos decidiendo: Soy urbanista.

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¿Qué es una “smart city”?

En un ejercicio académico se nos pidió que realizaremos una definición rápida de lo que nosotros consideramos que es una ciudad inteligente y como lo aplicaríamos a nuestra ciudad. Doy el antecedente por considerar que el contenido tiene mucho que dar todavía para formar un concepto sólido. Y es que el concepto “SMART CITY” si bien esta de moda aún no tiene una definición ampliamente aceptada.

Para algunos puede ser sinónimo de IOT (Internet Of Things), para otros sería aquella que es sostenible, en otros rubros es aquella que se puede definir así misma, otros sectores dirán que es aquella con un alto IDH (Indice de desarrollo humano), en fin definiciones parciales hay muchas. Y es que la ciudad inteligente es la combinación de todas estas percepciones y dicho sea de paso de ninguna de ellas.

El significado será el resultado de un periodo de discusión de experimentación, de rigor científico y porqué no cuando veamos una ciudad inteligente. Por lo pronto es importante comenzar el debate, empezar la discusión y para eso en una reflexión rápida esta es mi definición.

Adicionalmente, como el trabajo académico lo requería agrego una serie de estrategias territoriales que se pueden comenzar a discutir entorno a una ciudad del norte de México, Chihuahua del estado homónimo. También cabe aclarar que no goza precisamente de rigor científico para ser planteada simplemente sirve de referencia para que el lector identifique y reflexione de las posibilidades de su propia ciudad.

¿Qué es una ciudad inteligente?

Es aquella donde la convivencia y comunicación entre gobierno, ciudadanos y medio ambiente es beneficiosa para todas las partes. En ella se discuten y resuelven los problemas de la ciudad de manera participativa e integral, con una visión común en mente. Buena conectividad (transporte, movilidad y redes digitales), buena ordenación urbana (densidad alta, usos mixtos, inclusión social), líderes productivos (visión común, transparentes, abiertos) y clase empresarial socialmente responsable, entre otros que estando presente todos, uno o varios encaminan a la ciudad a ser “inteligente”.

¿Cómo enfocarlo a una ciudad?

Chihuahua, es una ciudad al norte de México, capital del estado más grande del país, la décimo cuarta zona metropolitana de México con cerca de un millón de habitantes y la segunda del estado. Es una de las ciudades con mayor IDH del país y con algunos retos por delante.

Para una intervención en ella, creo que sería necesario hacer diagnostico a fondo, que nos permitiera descubrir sus fortalezas actuales y potenciarlas, buscando una visión común para ciudadanos y gobierno. Para este ejercicio se identifican tres de ellas y las posibles estrategias a seguir.

  • Ubicación Estratégica. La ciudad se encuentra a 350 km de la frontera con Estados Unidos, a 450 km del Océano Pacifico, con un Aeropuerto Internacional. Todo esto por medio de buenas vías terrestres y de tren de carga. Esto entre otras cosas ha propiciado la mayor industria de la ciudad que es la manufacturera para exportación.
  • Acciones: Es necesario aprovechar de mejor manera esta posición, mejorando la infraestructura de conexiones, mejorando la movilidad al interior de la ciudad por medio del transporte público y facilitando el acceso de los bienes y personas a los medios de transporte regionales e internacionales. Su ubicación céntrica también le permite reforzar lazos con las ciudades y poblados del estado para servir de nexo entre ellos y el mundo.Diagramas-estrategias1
  • Su infraestructura de salud. La creación de hospitales y clínicas de salud privadas de alta especialidad en los últimos años, ha propiciado un aumento del turismo de salud a la ciudad, sobre todo proveniente del norte del país y del sur de Estados Unidos, buscando medicina de calidad a un precio más bajo.
  • Acciones: La infraestructura de salud aún se encuentra dispersa en la ciudad, hace falta generar una estrategia de conexión entre ellas y los medios de transporte, además de fomentar una serie de usos complementarios alrededor de estos, hoteles, comercio, ocio y residencial, que ayuden a atraer más empresas de este sector y más personas que deseen servicios de el.Diagramas-estrategias3
  • Integración regional. Este estado al ser tan grande en extensión tiene diversos climas e industrias en comparación con el resto del país. En la industria primaria; ganadería, agricultura, minería y forestal. En la secundaria; manufacturera, automotriz, aeronáutica y de alimentos. En la terciaria; salud y turismo.
  • Acciones: Esta serie de industrias a menudo están difusas y dispersas por todo el territorio lo que dificulta el comercio y la interacción entre todas ellas y con el exterior. Es por ello que se plantea identificar fortalezas de cada una de las ciudades para potenciarlas con un enfoque regional, impidiendo la competencia entre ellas y fomentando la competencia con el mundo.Diagramas-estrategias2

Finalmente creo importante destacar que la ciudad se encuentra también con mucho retos y áreas de oportunidad, problemas de inseguridad, tráfico de drogas, además de haber adoptado desde mediados del siglo XX el modelo de ciudad norteamericano que tiende a una ciudad con poca densidad, dispersa y que privilegia el uso del automóvil. Es por eso que creo que todas estas acciones antes mostradas deben de ir acompañadas por una visión de futuro conjunta de todos los actores para el beneficio de todos.